Volumen y Precio de Comercialización

El sector apícola uruguayo está fuertemente especializado en la exportación y ha exportado tradicionalmente cerca del 90% de su producción, predominantemente a granel y con baja presencia de otros productos derivados de la miel

En Uruguay el principal producto de la colmena cosechado para su comercialización es la miel, la cual se envasa en tambores, en general luego de los procesos de homogeneizado y/o pasteurización. Los tambores utilizados pueden ser nuevos o reciclados y de distintas calidades, lo que produce un conflicto de costos a asumir entre productores y acopiadores referido a la propiedad del tambor y quien debe proveerlo.

Esta cadena de valor tiene una externalidad ambiental positiva relevante: el servicio de polinización brindado a las plantas silvestres (y muchas de las cultivadas). De esta manera, contribuye al mantenimiento de la biodiversidad, la producción vegetal y la seguridad alimentaria. Además de la función como polinizadoras, las abejas desempeñan un rol relevante como bioindicadores expresan Roberto Bisang, Jeremias Lachman, Andrés López, Martín Pereyra y Ezequiel Tacsir en el trabajo de investigación “Primeros pasos hacia la diferenciación de la producción de miel uruguaya”.

Cadena de Valor

Figura 1. Cadena de Valor Apícola

Esto último es importante para los productores rurales, ya que las abejas son muy sensibles a los cambios en el ambiente. Los monocultivos se traducen en floraciones puntuales y por lo tanto en escasez de polen y néctar para las abejas cuando no se produce la floración. En este caso la mortandad de la colmena está relacionada a la cantidad de comida, derivada de la disminución en la biodiversidad.

Las principales tipologías y características de miel natural en cuanto a color, gusto y cristalización que se producen en Uruguay son las siguientes:

Miel de Pradera: miel de color claro proveniente de flores de Trébol, Lotus y Alfalfa de campos ganaderos. Gusto: leve, apenas ácido y agradable. Fina cristalización.

Miel de Azahares: miel de color dorado de las flores de naranjos, mandarinos y limoneros. Gusto y aromas delicados. Miel especial para endulzar el té. Cristalización muy lenta.

Miel de Eucalyptus o eucalipto: miel elaborada en otoño por las abejas en las forestaciones. Gusto achocolatado, con fuerte aroma a eucalipto. Color oscuro. Ideal para pastelería. Rápida cristalización. Al mismo tiempo, y como potencial de diferenciación, presenta altos valores del factor UMF asociados con actividad antibacteriana, siendo una oportunidad de diferenciación a nivel internacional.

Miel Milflores: miel elaborada por las abejas a partir de una gran diversidad de flores silvestres. Color amarillo, casi naranja. Aroma a flores y gusto variado según la época y el terruño.

Miel de Carqueja: miel de plantas nativas, levemente amarga y con las propiedades de la planta. Color rojizo.

Miel Orgánica: miel producida en base a un manejo natural. Las enfermedades son tratadas con productos naturales, la cera de la colmena es orgánica.

La Figura 2 resume los productos que se obtienen de cada una de las materias primas de la cadena apícola y los procesos de transformación asociados.

Materia prima y Productos finales de la cadena apícola

Otros productos de la colmena:

Apitoxina: es el veneno secretado por las abejas, demandado principalmente por la industria farmacéutica. Uruguay tiene un gran potencial para producir tanto calidad como volumen.

Cera: la cera producida por las abejas es el material que ellas utilizan para construir sus nidos (alvéolos hexagonales de sus panales). Es muy demandada por las industrias de cosméticos y farmacéutica.

Propóleos: es una mezcla resinosa obtenida por las abejas de los árboles, la savia u otras fuentes vegetales. El propóleo es utilizado tradicionalmente por sus propiedades medicinales. Actualmente se producen y exportan extractos de propóleos.

Polen: es producido por las abejas a partir de polen de flores. El mismo se cosecha como suplemento alimenticio para los humanos.

Jalea Real: la jalea real es una sustancia segregada por las abejas obreras jóvenes y se utiliza como suplemento alimenticio.

Material vivo: enjambres de abejas, reinas vírgenes, reinas fecundadas y paquetes de abejas (típicamente conformados por abejas nodrizas y una reina fecundada). A nivel nacional no hay antecedentes de exportación de material vivo; sin embargo, existe potencialidad por estar a contra estación del hemisferio Norte.

El Gráfico 1 muestra la evolución en la última década de la producción de miel en el Uruguay. La caída de la producción a partir de 2017 tiene su explicación tanto en la caída de la cantidad de colmenas como en el rendimiento por colmena. Los recientes relativamente menores rendimientos de las colmenas se deben a un conjunto de factores. Entre ellos podemos encontrar a las condiciones climáticas adversas para la producción de miel: inviernos y veranos con temperaturas extremas, períodos de inundaciones y sequías. Otro componente es el uso inadecuado de agroquímicos, el cual genera situaciones extremas de mortandades de colmenas, y en algunos casos, el debilitamiento de las colmenas que han permanecido vivas. En tanto, la reducción en el número de colmenas se origina en los menores precios y la salida de productores.

En tercer lugar, las decisiones de manejo del apicultor relacionadas con las variaciones de precios. En años de precios muy bajos, la cantidad de miel que se deja en las colmenas como alimento para las abejas durante el invierno puede llegar a ser de 5 kg/colmena, mientras que en momentos de precios altos se extrae la totalidad de la miel de la colmena y se sustituye por jarabe para el invierno.

Las exportaciones de miel han experimentado una gradual reducción entre 2015 y 2019, lo cual es muy importante para esta cadena, dada su vocación netamente orientada al comercio exterior. Como nota interesante, durante el año 2020 las ventas casi duplicaron las obtenidas en todo el 2019, alcanzando US$ 31 millones. Esta recuperación se debió principalmente a la mejora de los precios internacionales. En segundo orden, los exportadores lograron, en 2019, comercializar el remanente del stock de miel con contenido de glifosato, lo cual mejoró sensiblemente los precios obtenidos en 2020.

Según datos de Uruguay XXI (2020), los principales destinos de las mieles uruguayas son: España (38% de las toneladas exportadas), Estados Unidos (18%), Alemania (15%), Austria (11%), Polonia (6%) e Italia (3%). La Unión Europea recibe cerca del 80% de las exportaciones apícolas uruguayas, al funcionar como puerto de entrada y, eventual, re-exportación en forma de nuevas mezclas a diversos destinos. A pesar de ser el mercado donde se paga el mayor monto de aranceles, existe una fuerte demanda de los consumidores. El ingreso a este mercado se da con el arancel NMF94, con similares condiciones a competidores como China (principal proveedor) y Nueva Zelanda (ver Figura 3). Sin embargo, Uruguay enfrenta una clara desventaja respecto a Ucrania y México, que cuentan con amplias cuotas para el ingreso de su miel, a las que se aplica un beneficio de 100% y 50% sobre el arancel general, respectivamente. Si bien los aranceles de la Unión Europea no son el impedimento principal para la competitividad de las exportaciones uruguayas, el sector se encuentra a la espera de la ratificación del tratado MERCOSUR-Unión Europea que permitiría a los productores del bloque beneficiarse de una reducción arancelaria, primero para una cuota y luego una desgravación completa.

Figura 3. Aranceles para Uruguay y competidores en los principales mercados de destino (2019) y Devolución de tributos

Más allá del caso europeo, el acceso arancelario de la miel enfrenta en general pocas ventajas relativas en los mercados de destino. Solo un 1% de las ventas ingresa con arancel cero (una cuota en Israel), y apenas un 3% ingresa bajo algún tipo de acuerdo comercial. Por el momento no hay negociaciones encaminadas a mejorar las condiciones de entrada de la miel uruguaya a sus mercados de destino, salvo el mencionado acuerdo con la UE. Dentro del porcentaje que ingresa bajo algún tipo de acuerdo comercial (3%), se incluye el ingreso bajo el régimen del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP) en Suiza y un beneficio de 10% sobre el arancel aplicado en Sudáfrica. Finalmente, a nivel local, las exportaciones de miel cuentan con una devolución de tributos (reintegros a la exportación) de 3%, como mecanismo de fomento a esta actividad para todos los destinos y variedades de productos apícolas.

Entre 2011 y 2015 se exportó en promedio el 94% de la producción. Sin embargo, a partir de 2016 este indicador no superó el 80%, alcanzando un mínimo en 2018 de 61%. Teniendo en cuenta que el consumo interno no presenta grandes variaciones, la baja en los volúmenes exportados genera un stock no deseado, el cual es evidentemente difícil de colocar en los mercados internacionales. El precio promedio anual de exportación exhibe una tendencia en general creciente entre 2008 y 2014 (con disminuciones solo en 2009 y 2012), para luego presentar una serie de caídas que sitúan al precio de exportación en US$ 2.059/ton para 2019, el más bajo de los últimos 12 años. Si bien la evolución negativa de los precios de exportación de Uruguay en los últimos años sigue la tendencia global del mercado, es de destacar que los precios que obtiene Uruguay experimentan mayores fluctuaciones. Tal como se explicó anteriormente, inconvenientes e incertidumbre sobre la calidad de la miel exportada desde Uruguay (i.e. residuos de glifosato que impidieron el acceso al mercado alemán) explicaron estos cambios. Al mismo tiempo, la caída de los precios de exportación del Uruguay en los últimos años responde en gran medida a cambios en la participación de los mercados de destino. Las exportaciones al mercado alemán, donde se obtienen precios mejores, disminuyeron. Al mismo tiempo, aumentaron las exportaciones a otros destinos como EE.UU. y España, que pagan precios sensiblemente menores. En 2018 el precio promedio de exportación al mercado alemán fue de 2.854 US$/ton, mientras que los precios de exportación a EE. UU. y España fueron en promedio US$ 2.169/ton y US$ 2.320/ton, respectivamente. El aumento de participación de EE.UU., desplazando a Alemania, quien llegó a representar el 92% del volumen total exportado en 2012, se explica por un aumento en los requisitos de calidad para el ingreso al mercado europeo en general – las cuales abarcan a todos sus países miembros-, y las mayores exigencias de calidad del mercado alemán en relación con la miel uruguaya luego de las alertas de años anteriores. Así, el cambio de composición de destinos tuvo un efecto negativo en el precio promedio de las exportaciones de miel uruguayas en 2019.

Tabla 1. Exportación de miel en volumen y valor según país de destino (2012 – 2019)

En 2018 Uruguay amplió los destinos de exportación a un total de 18 mercados, siendo el año en que se exportó a más países en las últimas dos décadas. En consecuencia, la participación de los tres principales destinos (Alemania, EE.UU. y España) fue menor a la de años pasados, alcanzando el 73% del total de las exportaciones (entre 2012 y 2019 fue el 85%). Parte de esta expansión se asocia a un proceso de apertura de mercados en países árabes a partir de aprovechar oportunidades comerciales vinculadas a patrones de consumo asociados a aspectos culturales y religiosos (Uruguay XXI, 2019). En este sentido, en julio de 2020 el MGAP anunció la apertura del mercado de Arabia Saudita para la miel uruguaya y sus productos. A junio de 2021 las exportaciones a Arabia Saudita dependen en gran medida del costo del flete, pero el mercado está abierto. En 2021 se han exportado contenedores a Irlanda y Australia . Dentro de los otros productos de la colmena, el único que presenta exportaciones anuales significativas es el extracto de propóleos. En 2018 alcanzaron su máximo nivel con 21.600 kg exportados por un valor total de 3,8 millones de dólares (US$ 177,5 /kg). El consumo aparente, una medida del consumo interno de miel, entre 2011 (año en que el SINATPA se implementó a nivel nacional) y 2018, es de 1.572 toneladas al año en promedio, lo que equivale a una disponibilidad de 0,45 kg de miel por habitante al año. El INTA de Argentina estima que el consumo aparente de miel en Turquía y Alemania supera el kilo por año.

Los principales exportadores de miel (China, Argentina, México e India), por otra parte, tienen un relativamente bajo consumo interno, exportando casi toda su producción, con niveles de consumo menores a los 250 gramos por habitante al año. Los costos de producción se sitúan, según explotaciones, entre US$ 1,40 y 2,00 por kilogramo, con una media de alrededor de 1,8 US$/kg. La mayor parte de este costo lo supone la mano de obra, con el gasto de vehículo y/o combustible en segundo lugar (Pajuelo, 2019). Las estimaciones de la SAU indican que se requiere un mínimo de 300 colmenas para poder mantener un empleado.

Los tratamientos contra varroa se realizan en gran parte con ácido oxálico, en promedio unas dos veces al año. El costo de este acaricida es bajo, pero los del desplazamiento y la mano de obra de la aplicación pueden ser significativos. De acuerdo con el plan de tratamientos que realice el apicultor, el costo del producto de lucha contra varroa (sin contar mano de obra, desplazamiento, o muestreos de control), puede situarse entre US$ 1,60 y 3,40 por colmena por año.

Finalmente, para alimentar las colmenas en épocas de escasez, como incentivo para aumentar la población de cara a un mejor aprovechamiento de las floraciones, o para cosechar más miel en otoño y sustituirla como reserva cara al invierno, se utilizan jarabes a base de sacarosa, azúcar blanca (subvencionada para apicultores por un acuerdo con la industria azucarera, a US$ 0,54 /kg frente a los US$ 0,8 a 1 por kilo para consumo familiar), o jarabes de maíz de alta fructosa (JMAF en español o High Fructose Corn Syrup, HFCS, en inglés). Debido a la baja de precios de la miel de los últimos años los manejos de alimentación han disminuido (Pajuelo, 2019). Este proceso se lleva delante con mucho cuidado, de manera de que no resulte en mieles cosechadas adulteradas. Específicamente, el azúcar se pone en la denominada “cámara de cría” de la colmena, de la cual nunca se cosecha miel, ya que es el sustento de las abejas. Uruguay cuenta con un sistema de trazabilidad que permite identificar a todos los productores apícolas que acceden al azúcar a precio subsidiado, ya que los mismos tienen que registrarse en el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) para comprarlo a un menor precio.

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