Multiplicación de colmenas

El mejor momento es en la primavera, cuando la colonia tiene tiempo por delante para crecer y recomponer su población hasta el flujo de néctar.

La multiplicación de colmenas es la forma en que el apicultor recupera las colmenas pérdidas o aumenta su capital productivo. Normalmente en la zona la forma de multiplicación es mediante núcleos de primavera. Con respecto al recambio de reinas, mencionamos que una manera de tener apiarios parejos es unificando la edad de las reinas de las colmenas. Si bien existen diferentes maneras de hacerlo, la más utilizada es la generación de nuevos apiarios conformados por núcleos (o paquetes de abejas) que se originan en el mismo momento y con reinas o celdas reales del mismo origen.

¿Cuándo y cómo multiplicar?

El mejor momento es en la primavera, cuando la colonia tiene tiempo por delante para crecer y recomponer su población hasta el flujo de néctar. Considerando la curva de floración, el momento más adecuado sería entre el 15 y 30 de octubre aprovechando el pico de floración que fue creciendo desde fines de agosto. Habiendo realizado la evaluación de reservas en agosto y la revisación sanitaria de septiembre, planificando la suplementación energética, las colmenas llegarán con una adecuada población para el momento de ser nucleadas. Si las colmenas no se multiplican a tiempo, la falta de espacio por el crecimiento poblacional desencadenará una serie de eventos que culminará con la salida del enjambre. La reina, junto a gran parte de la población adulta migran en busca de un nuevo asentamiento y en la colmena quedarán algunas abejas, cría y celdas reales. El apicultor perderá las abejas que salen con el enjambre y la colonia tardará un tiempo (al menos 25 días) hasta que produzca una nueva generación de abejas adultas.

La generación de nuevas unidades productivas suele realizarse mediante la confección de “núcleos”, o de “paquetes de abejas”; el primero es el método más utilizado.

Confección de núcleos

Los núcleos se confeccionan con:

— dos o tres panales que contengan un alto porcentaje de su área de cría operculada y las nodrizas adheridas;

— nodrizas adheridas a otros panales de cría (dos panales por cada cuadro de cría);

— un alimentador del tipo “doolitle” para agregar jarabe (no se recomienda agregar marcos con miel de otras colmenas porque pueden contener patógenos y es un riesgo para la transmisión de enfermedades).

Las colmenas a multiplicar (colmenas madre) deben ser colmenas sanas, sin enfermedades de la cría, con 9 a 10 cuadros cubiertos por abejas y entre 7 y 8 cuadros con cría. Previo a la extracción de cría y abejas, se abrirá la colmena, se ubicará la reina y se la colocará en un lugar seguro (dentro de la colmena), para evitar que la colmena quede huérfana. Los cuadros con cría se irán colocando a modo de “libro” (Foto 1). Debemos asegurarnos que las colmenas nucleadas queden con un mínimo de 5 cuadros de cría y 8-9 cuadros con abejas.

1-Multiplicación. Cuadros de cría dispuestos a modo de “libro

Para la confección de los núcleos se seleccionarán cuadros con prevalencia de cría operculada, ya que requiere menos atención que la cría abierta y al cabo de unos días emergerán abejas adultas incrementando la población y dejando espacio para que la nueva reina inicie la postura.

Los cuadros seleccionados para la confección de los núcleos se colocan en “canastos técnicos”, que consisten en un alza estándar, con maya de tipo mosquitero fija en el piso, y otra móvil en el techo. Para evitar que los marcos se rocen entre sí y se lastime la cría, se utilizan separadores para 8 cuadros, de metal, que se fijan al riel interno del alza. Se utilizarán tantos canastos como sean necesarios para colectar la cría operculada y abejas de un apiario. Los canastos presentan la ventaja de acortar el periodo de orfandad al promover el intercambio de olores entre abejas de diferentes colmenas y favorece una distribución uniforme de las nodrizas en los cuadros de cría. (Foto 2).

2-Multiplicación. Canastos técnico utilizados para la confección de núcleos.

A medida que se extraen marcos de cría operculada de las colmenas, se los ubica en el interior del canasto técnico con las abejas adheridas (Foto 2 A). Por cada cuadro con cría operculada, se sacude al interior del canasto, las abejas nodrizas que se encuentran sobre dos cuadros de cría, asegurando una buena población de abejas (Foto 2 B). El panal con cría, sin abejas, será devuelto a la colmena de origen.

Habiendo finalizado la extracción de cría y abejas del apiario, los canastos se asperjan con agua para evitar que se sofoquen (foto 2 C). Durante el traslado deberá cuidarse de las altas temperaturas; que no reciban sol directo y el movimiento del vehículo hará que las abejas se adhieran a los panales. Ya en el sitio donde se armarán los núcleos al final de la jornada, se los dejará reposar al resguardo del calor. (Foto 2 D).

Ya en la ubicación definitiva, se toman los marcos del canasto y se ubican en el nuclero o cámara de cría y se sacuden las abejas que pudieran haber quedado. (Foto 2 E).

Los núcleos pueden también ubicarse en nucleros de madera confeccionados para tal fin (foto 3), o en una cámara de cría colocando en un lateral los cuadros con cría y utilizando el alimentador en el lado opuesto para reducir el espacio y el “poncho” (Foto 4).

A medida que aumenta la población será necesario pasar la colonia a una cámara de cría y se agregarán panales con cera estampada por fuera del nido de cría, las abejas irán labrando las celdas en la medida que la colonia crezca y hasta completar la cámara.

Durante gran parte de la primavera la temperatura nocturna desciende y las colonias en desarrollo tienen dificultad para mantener la temperatura del nido de cría cuando la población no ha completado aún la cámara. Para evitar el estrés de la cría y el desarrollo de enfermedades como “cría yesificada”, suele utilizarse un cobertor denominado “poncho”, de nylon, que se extiende sobre los laterales y los cabezales de los cuadros. El “poncho” es más corto que el cabezal para favorecer la ventilación y movimiento de las abejas. (Foto 5).

El tamaño del núcleo (cantidad de cuadros de cría operculada y abejas) y el método escogido para brindar la nueva reina, tienen una implicancia directa en el tiempo que requerirá hasta completar la cámara de cría. Podemos decir que un nuclero de 2 cuadros de cría necesitará entre 60 y 70 días para completar la cámara de cría, mientras uno de 3 cuadros de cría entre 45 y 55 días.

5- Multiplicación. Uso del cobertor denominado “poncho”

Si el objetivo es cosechar miel del núcleo y el flujo de néctar se inicia la primera quincena de diciembre, y los núcleos pueden hacerse entre el 20 y 25 de octubre deberán ser de 3 cuadros de cría. Un núcleo de 2 cuadros de cría operculada confeccionado el 25 de octubre, completará la cámara de cría a fines de diciembre.

A menudo es necesario reforzar la alimentación del núcleo con el agregado de jarabe de azúcar (2 azúcar: 1 agua), en particular en noviembre cuando el bache de floración es pronunciado.

Habitualmente el bache de floración de noviembre obliga a los apicultores a estar atentos a los requerimientos energéticos de las colmenas y los núcleos. En años particulares esta suplementación se extiende hasta los primeros quince días de diciembre.

La reina de los núcleos

A la nueva colonia debemos darle una reina y el modo más común de hacerlo es a través de la introducción de una celda real o de una reina fecundada.

No se recomienda iniciar nuevas colonias a partir de “núcleos ciegos”. En este caso la reina surge de la cría abierta de los panales con que se confeccionan. Las abejas crían una nueva reina con los recursos disponibles en el nuclero y pasarán al menos 18 a 20 días hasta que la nueva reina esté en postura (aproximadamente 13 días para la emergencia de la reina virgen, más 5 a 10 días para el inicio de la postura). Se podría lograr un 50 % de nuevas colonias, con una gran pérdida de cuadros de cría y abejas.

• ¿Qué sucede con las colmenas nucleadas?

Luego de la extracción de la cría, las colmenas que dieron origen a los núcleos quedaron con al menos 5 a 6 cuadros con cría y entre 8 y 9 cuadros con abejas, y con el potencial (cría, abejas, reina nueva y alimento) para crecer y aprovechar el principal flujo de néctar de la zona que se inicia en los primeros quince días de diciembre. Si la extracción de cuadros de cría es excesiva, la colmena retrasará su crecimiento, y en el mejor de los casos utilizará el inicio del flujo de néctar para completar su crecimiento poblacional perdiendo parte del acopio de néctar. Si la situación es más crítica y en el flujo de néctar tiene menos de 5 cuadros con cría es muy posible que la colmena se bloquee y no llegue a producir miel para cosechar.

Autoras: Graciela A. Rodríguez y Paola A. Crisanti

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