Miel orgánica en el Impenetrable, la alternativa del Pueblo Qom frente al desmonte

El consejo indígena Chi’ishe produce hasta 6000 kilos de miel orgánica y proyecta realizar un corredor apícola que reúna a otras comunidades. Estrategias frente a la política de desmonte del gobierno de Chaco: «Cuando vengan con las topadoras, les vamos a decir que ya tenemos trabajo».

En tres localidades del Impenetrable chaqueño el Consejo Chi’ishe del Pueblo Qom produce miel orgánica con abejas nativas. Son cinco grupos de apicultores que se organizaron para construir una economía pluripopular en comunidad con once grupos de mujeres que realizan artesanías de hoja de palma y chaguar. Actualmente proyectan generar un corredor apícola indígena para defender a las abejas nativas del desmonte. Ponen la lupa sobre un Gobierno que, mientras aplaude la exportación de miel orgánica, arrasa los ecosistemas donde viven las abejas, expresa en su artículo Mariángeles Guerrero y que nuestro medio publica de manera periodística.

Pluripopular se traduce en generar cada vez más trabajo defendiendo las prácticas heredadas de las abuelas y lo que ofrece el monte que todavía sobrevive. Ante el avance del desmonte, la estrategia es adelantarse a lo que pueda suceder en el futuro. “Cuando vengan con las topadoras van a decir que traen trabajo y nosotros vamos a argumentar que trabajo ya tenemos. Por eso estamos avanzando con el corredor apícola. Vamos a ir acaparando los territorios con la producción de miel”, dicen desde Chi’ishe. 

En Chaco se producen 1200 toneladas de miel por año y el 40 por ciento tiene certificación orgánica. El gobierno provincial promociona las bondades de ese alimento. En mayo de 2022, durante la Semana de la Miel, la gestión de Jorge Capitanich comunicaba: «Esta miel, única en el mundo, no solo cuenta con certificación orgánica, lo que eleva su rentabilidad, sino que además protege el monte y su ecosistema, conservando la biodiversidad que caracteriza al Chaco, a la vez que contribuye a elevar la calidad de vida de productores y pobladores».

Pero los productores muestran la contradicción: “Es evidente la intención del gobierno chaqueño respecto al desmonte para el avance agropecuario con la actualización del Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos que propone. Paralelamente, quiere impulsar la producción apícola. Es una paradoja porque el desmonte y la avanzada de la soja y el negocio agropecuario, más que fortalecer el proceso apícola lo debilita”. 

Según datos del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, Chaco fue la provincia con mayor pérdida de bosques nativos entre 2016 y 2019, con 130.487 hectáreas deforestadas. Por su parte, el monitoreo satelital de Greenpeace detectó que, a pesar de las restricciones impuestas por la pandemia de Covid19, durante 2020 en la provincia se perdieron 13.128 hectáreas de bosques.

Un corredor apícola indígena de miel orgánica

En el Impenetrable hay ocho especies de abejas. La más conocida es la abeja amarilla, que es una especie extranjera. Chi’ishe produce miel con la abeja extranjera y extrae del monte otras siete mieles nativas propias de abejas que viven allí, como las meliponas (con y sin aguijón). Las comunidades cuentan con seis apiarios con 30 o 50 cajones de abejas diferentes en 300 kilómetros a la redonda, en las localidades de Miraflores, El Espinillo y Castelli. La marca de la miel es “Qom Le’ec Rapic Lo’o” (que significa «cazador de la miel») y proyectan exportarla. Para eso, es clave contar con una sala propia de extracción de miel. El objetivo es dar respuesta a las y los productores que, por falta de recursos, terminan vendiendo su producto a un valor ínfimo a las cadenas más concentradas.

La producción de miel se da por temporada. Es decir, cuando suceden los procesos de floración. Esto ocurre, por lo general, dos veces al año: en abril, cuando florece el quebracho colorado y en agosto, cuando empieza la primavera en el territorio milenario del Chaco-Impenetrable. Si bien el calendario grecolatino marca el inicio de la primavera el 21 de septiembre, los pueblos originarios que habitan ese territorio sostienen que allí la primavera empieza antes, cuando florecen el chañar o el garabato. “En agosto el Chaco se tiñe de amarillo porque está floreciendo”, enseñan. Es en esos períodos, cada temporada, cuando llegan a producir entre 4000 y 6000 kilos de miel.

En este contexto productivo, desde Chi’ishe planifican generar un corredor apícola indígena. “Es una idea que nace del Consejo Indígena para ayudar a la producción de miel en otras provincias donde haya hermanos indígenas. La propuesta es establecer un camino donde iremos colocando apiarios: en Formosa, en Salta, en Chaco, en Santiago del Estero y en Córdoba”, comentan.

Y agregan: “Pensamos seguir estos pasos como resistencia a todo detrimento de la Madre Tierra. Nuestro sueño es construir el corredor apícola indígena, y que nuestras hermanas y hermanos que producen podamos encontrarnos en un pensamiento colectivo ancestral y milenario”. 

La miel de la abeja nativa —cuentan los productores— tiene propiedades medicinales. Sirve, por ejemplo, para curar la enfermedad de cataratas. Por eso otro de los proyectos del Consejo es enviar esa producción a un laboratorio para analizarla y empezar a fabricar medicinas.