Mal del Río

En Uruguay, la investigación sobre salud de las abejas melíferas en los últimos 10 años ha sido muy prolífica abordando buena parte de los temas mencionados desde las condiciones particulares que presenta el país

En Uruguay los apicultores denominan Mal del Río a la mortandad masiva de larvas que se presenta ocasionalmente en primavera-verano en colonias que se encuentran próximas a ríos y arroyos con abundante vegetación ribereña. El principal síntoma de esta enfermedad es la muerte de las larvas inmediatamente después de eclosionar el huevo, al punto tal que en los cuadros graves no se observan larvas y en pocos días las colonias quedan sin cría, excepto la presencia de huevos. Estas colonias suelen tener abundantes reservas de miel y de polen (seguramente por no ser utilizado). A medida que pasa el tiempo las colonias comienzan a despoblarse al no haber reemplazo de abejas. Si el cuadro no se revierte pueden ocurrir pérdidas importantes de colonias al final del verano y en otoño. El Mal del Río es conocido en el país desde la década de 1940 y aunque se desconocía su agente causal, se sabía que éste no era infeccioso y que la muerte de la larva tenía un origen ambiental. Ante la falta de medidas que atenuaran o redujeran la muerte de las larvas, el manejo recomendado a los apicultores ha sido el retiro de las colmenas de las zonas afectadas. Esta particular enfermedad de las abejas no tenía antecedentes similares en la literatura internacional, expresan en su investigación Invernizzi, Antúnez, Arredondo, Branchiccela, Castelli, Juri, Mendoza, Nogueira, Salverrey y Santos, y que nuestro medio publica de manera periodística.

Durante los años 2015 y 2017 se realizó un amplio estudio que incluyó una serie de experimentos en apiarios afectados, con colonias confinadas en carpas y a nivel de laboratorio que, sumados a los análisis palinológicos de la miel y el polen, y a las observaciones del comportamiento de pecoreo de las abejas, permitió identificar a las excreciones de Epormenis cestri (Hemiptera, Flatidae) cuando se encuentra en árboles de Sarandí colorado (Sebastiania schottiana) como la causa de la mortalidad larvaria. Además, en este estudio se obtuvieron otros resultados relevantes como que la duración de la enfermedad (60 días aproximadamente), coincide con la presencia de las formas inmaduras y maduras de E. cestri, la caracterización como miel de mielato a la miel acumulada por las abejas, el descarte del polen como causante de la mortalidad larvaria, y que el desarrollo embrionario dentro del huevo no es afectado por el mielato tóxico.

Un análisis químico contrastando mieles de colonias sanas con miel de mielatos de colonias con Mal del Río permitió identificar a la molécula xantoxilina, rastreable en los Sarandíes colorados, las excreciones de E. cestri y la miel de mielatos, como probable causante de la intoxicación de las larvas. Un bioensayo con larvas criadas en laboratorio permitió confirmar que efectivamente la xantoxilina era la causante de la muerte de las larvas.

El ciclo de E. cestri, las especies botánicas en las que se encuentra y los potenciales controladores biológicos fueron descritos por Santos Invernizzi (2020), una información que contribuirá a una mejor comprensión de la dinámica de las poblaciones del insecto y por lo tanto, de la aparición del Mal del Río.

Recientemente, (Viotti et al. (2021) analizaron la morfología de trofocitos y oenocitos (células del cuerpo graso implicadas en el metabolismo) de larvas provenientes de colonias alimentadas con miel de mielatos de colonias con Mal del Río o miel de colonias sanas (control), encontrando que ambas células presentaban menor área y diámetro en las larvas que tuvieron acceso a miel de mielatos. Además, hallaron que el área y la intensidad de la inmunotinción de la caspasa-3, proteína involucrada en la apoptosis, era mayor en las larvas que recibieron miel de mielatos. En las larvas intoxicadas la caspasa-3 se encontraba en el citoplasma y en el núcleo, mientras que en las larvas control solo se encontraba en el citoplasma. Estos resultados muestran que la ingestión de mielatos tóxicos altera la morfología, localización e inmunoexpresión de caspasa-3 en las células del cuerpo graso, causando una desregulación del mecanismo apoptótico con consecuencias en el normal desarrollo de las larvas.

En un estudio posterior empleando colonias de abejas confinadas en carpas se analizó el efecto sobre las larvas de diferentes concentraciones de miel de mielatos (obtenido de colonias con Mal del Río con mortalidad total de larvas), hallando que aun en concentraciones bajas (25%), la mortalidad larvaria superaba el 90%. También se observó que a medida que se diluye la miel de mielato las larvas mueren a edades más avanzadas, y que las larvas sobrevivientes son más pequeñas que las larvas no intoxicadas. De esta forma, la cantidad disponible de excreciones de E. cestri por parte de la colonia, va a determinar la gravedad del principal signo clínico del Mal de Río, la mortalidad de larvas, y deja abierta la posibilidad de que indirectamente las abejas adultas se vean afectadas si éstas provienen de larvas más pequeñas estresadas durante su desarrollo (Enrique Nogueira, comunicación personal, 1° de junio de 2021).

Algunos apicultores han intentado reducir la pérdida de larvas suministrando jarabe de azúcar, encontrando resultados variables. Un estudio específico sobre este manejo determinó que el suministro semanal de jarabe de azúcar a las colonias con Mal del Río solo es efectivo durante un corto período de tiempo, logrando una sobrevivencia larvaria entre 53% y 64% en la primera semana, pero disminuyendo marcadamente en la siguiente con un máximo de sobrevivencia de 24%. Estos resultados indican que el suministro regular de jarabe de azúcar, una medida con un importante costo económico, no contribuye significativamente a mitigar las pérdidas de cría. El alto grado de toxicidad de los mielatos, aún a bajas concentraciones como se mencionó anteriormente, puede explicar por qué el suministro de jarabe de azúcar a las colonias tiene un efecto muy limitado en la sobrevivencia larvaria.

Una característica destacable de las colonias afectadas por el Mal del Río es que se encuentran abundantes reservas de miel de mielatos. Las mieles de mielatos son escasas en el mundo y suelen tener valores sensiblemente superiores a los de la miel en los mercados europeos. Teniendo en cuenta estas observaciones Nogueira et al. (2021) ha planteado un estudio dirigido a buscar un manejo de las colmenas de los apiarios afectados por Mal del Río que permitiera producir este tipo de miel. Encontraron que, con un manejo accesible para los productores en base al agregado regular de cuadros con cría y cosechas continuas, las colmenas produjeron hasta 30 kg de miel de mielatos en un periodo de 50 días, pese a no poder evitar la mortandad casi total de las larvas. Al finalizar el ciclo de E. cestri, las colonias fueron “paqueteadas” (reemplazo de todos los panales con alimento por panales vacíos) logrando su recuperación completa al interrumpirse la muerte de las larvas, y la acumulación de buenas reservas hacia el final del verano. El análisis comercial de la miel producida por una empresa internacional certificadora de mieles para exportación encontró varios indicadores (bajo contenido de polen, alta conductividad eléctrica, elevada actividad de la diastasa) que permiten caracterizar el producto como miel de mielatos. Así, el estudio de Nogueira et al. (2021) deja planteado un esquema básico de manejo de las colmenas para obtener en el país un producto diferenciado, convirtiendo un problema sanitario en una oportunidad de producción.

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