Los valores no acompañan a los productores de miel

En San Luis, la producción de miel superó el promedio de los últimos años, a pesar de la sequía que la afecta y aseguró que lo que les preocupa es el atraso de los precios

Este será un año duro para los productores de miel de monte natural, si bien tuvimos buena cosecha en San Luis, que superó las cantidades de años atrás, tenemos los precios atrasados, y no son en dólares, para el bolsillo es muy notable. Cotiza alrededor de 3 dólares, aunque en esta época siempre está un poco más abajo. Por eso el clima no será un problema”, aseguró el ingeniero agrónomo, Guillermo Cozzarín, investigador de la UNSL, integrante de la Cooperativa Apícola Río Quinto, expresó a R. Vinuesa (El Diario de la República de San Luis).

A esa preocupación le suman la inflación de los últimos tres años, los apicultores manejan los mismos valores, y eso les complica la compra de insumos. “Trabajar en 2022 fue muy duro porque la mayoría de los productores esperó que mejorara la coyuntura para comercializar la miel, pero no hubo un ajuste del dólar de exportación”, dijo Cozzarín.

También destacó otro golpe de la realidad: “A la producción de soja se la subsidia con un dólar especial, bastante más arriba del dólar con el que liquidan a cualquier tipo de economía regional. Es una situación de injusticia bastante pesada”.

Respecto a los que estiman que la producción de miel este año será muy baja por la sequía y que impactará en el precio final, Cozzarín fue categórico: “Eso no es tan elástico para nosotros, lamentablemente; la zona más importante del país, que incluye a Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos, tiene baja producción este año, por la falta de lluvias. Acá estamos acostumbrados a estas situaciones y las colmenas también”.

La cosecha de bosque nativo fue superior a la media de la región central de la provincia, que depende más de pasturas implantadas, como en el este, Valle del Conlara, sur y sureste de la provincia, que estuvieron bastante golpeadas por la sequía y cuya producción se calcula en un 50% menos que en las dos últimas campañas.

 Un mapa apícola elaborado por la provincia en base a datos del Registro Nacional de Productores Apícolas (RENAPA) muestra que en San Luis hay 200 apicultores. El número de productores apícolas en la provincia es el mismo, son más los que se pierden que los que se suman, algo que se nota claramente a nivel local y en las cooperativas se detecta fácilmente.

La miel que se produce en Argentina con destino a exportación sobrepasa el 90%, sale con un sistema de trazabilidad que, para el eslabón del productor, comienza con el registro de su apiario. Cuando un productor extracta una miel en una sala habilitada, se conforma un lote donde se carga en el registro del apiario del que proviene. A su vez, se traza una oblea oficial del SENASA en cada tambor, que saldrá del país: “Este es un sistema que funciona a pleno desde hace varios años y ha fortalecido a las cooperativas, porque los productores chicos para acceder a ese mercado formal tienen que trabajar con una sala habilitada”, destacó Cozzarín. 

Algunos valores

“La variación del precio a veces se mueve por falta de producción, especialmente cuando los exportadores empiezan a competir entre ellos para conseguir los cupos y cumplir con los contratos firmados”, explicó el apicultor, y siguió: “La variación del precio internacional no se siente muy rápido, si bien somos el segundo país exportador en el mundo y producimos un importante volumen a nivel global, actualmente nuestro mercado está orientado a Estados Unidos, que compra el 75% de la producción nacional, lo que a su vez generó una variación que nunca fue tan marcada en esta temporada entre las mieles claras y oscuras. A estas últimas prácticamente no las estaban comprando y ahora, debido a que hay poca miel, las adquieren”.

Sin embargo, aclaró que la cotización de la miel oscura es hasta un 30% menor a la clara y eso se vincula con el destino: “Norteamérica compra el 75% de mieles claras, mientras que los mercados europeo y asiático en general demandan distintos tipos de miel, aunque se complica con las oscuras. Los exportadores nos transmiten que es difícil generar contratos”.

 De todos modos, reconoció que el mercado se abrió un poco más desde que se desató la guerra entre Rusia y Ucrania, que es una gran proveedora europea.

Sequía y sanidad

 Debido a la falta de lluvias, para los apicultores este fue un año atípico, pero están más preocupados por los precios que por el clima. Respecto a la sanidad, Cozzarín indicó que las colmenas resistieron una sequía importante en la primavera y en el inicio del verano, aunque ahora se recuperaron.

“Los factores climáticos suelen afectar a la colmena y su sanidad, pero lo más complejo sucede en otoño, cuando las abejas tienen que juntar las reservas de miel y de proteínas de polen. Esto es fundamental para tener una buena invernada y un buen inicio en el año siguiente”, explicó el profesional y añadió que no será tan grave porque la sequía se ha recuperado y prometen algo más de lluvias para marzo y abril y probablemente no haya un efecto tan marcado sobre el estado de la colmena y la sanidad. 

Miradas técnicas

En su carácter de técnico, Cozzarín anticipó que este año habrá un retraso de la cosecha por la situación climática. “En marzo y abril puede haber un poco más de mieladas”, estimó.

 “Hay que tener mucho cuidado. La recomendación de la que hablamos dentro de la cooperativa es no demorar los tratamientos sanitarios, particularmente el de varroa, que justamente tiene un crecimiento exponencial a partir de finales de febrero y que cuando los productores demoran el momento del tratamiento por cuestiones de calendario, esas colmenas se tratan tardíamente y eso tiene un impacto muy fuerte sobre la invernada de las colmenas, por la cantidad de virus que este ácaro inocula y pone en juego la supervivencia de las abejas”, afirmó.

 Además, dijo que actualmente cuentan con tratamientos sanitarios con productos orgánicos: “Históricamente, los productores esperamos la cosecha y después hacemos tratamiento porque los productos que usamos pueden contaminar la miel. Contamos con productos orgánicos, como el ácido oxálico en diferentes soportes y puede aplicarse antes de que termine la mielada”.