«Las economías regionales generan 30 veces el valor agregado que las actividades tradicionales”

Javier Rodríguez destaca el peso de las producciones intensivas y valora el lanzamiento del dólar agro. El auge de la apicultura como producción regional integral
“Si una hectárea de trigo o soja te genera mil dólares, una que se desarrolla alrededor de una producción con características intensivas te genera 30 mil”
. Con esa frase, el ministro de Desarrollo Agrario de la Provincia, Javier Rodríguez, destaca el rol de las denominadas economías regionales en el desarrollo bonaerense. 

Advierte que la característica distintiva es su condición de “producciones intensivas”. “Son actividades que en una hectárea producen, en promedio, 30 veces el valor agregado que las actividades tradicionales”, explica. La diferencia no es pura ganancia, dado el posible valor de los insumos y la cantidad de mano de obra, pero el valor bruto de la producción de cada hectárea es superior. Señala en el artículo publicado por Página 12, y que nuestro medio publica parcialmente.

Desde su experiencia, algunas economías regionales tienden a generar más divisas y otras, más puestos de trabajo y encadenamientos locales. “Tenemos que complementar unas con las otras”, afirma. “No solo la variable divisas guía el desarrollo del sector agrario, sino que pensamos en conjunto de variables que tienen que ver con el verdadero desarrollo económico”, y hace hincapié en la necesidad de que en planificación de políticas públicas productivas de su cartera se piensa en la generación de trabajo, en el desarrollo tecnológico, en las cadenas de valor y en el consumo interno.

Apicultura: una economía para todas las regiones de la provincia

Días atrás se celebró 6° Encuentro Provincial de Abejas Reinas en la Chacra Experimental Cabaña Apiario Bover, administrada por la provincia, en General Belgrano. La apicultura es una actividad productiva que se desarrolla en todas las regiones de la provincia de Buenos Aires. “Muchas de las producciones más difundidas no se dan en toda la provincia, pero el sector apícola tiene esa particularidad: está presente en casi todos los distritos”, desatacó el ministro Rodríguez. Desde la denominada zona núcleo, yendo a la zona norte, y desde Carmen de Patagones hasta el Gran Buenos Aires, la apicultura tiene presencia territorial, según explicaron desde la cartera agraria.

“En términos de desarrollo regional esto es fundamental”, señaló el titular de la cartera agropecuaria. “Nosotros hablamos siempre de generar mayores oportunidades de trabajo en cada lugar y el sector apícola se caracteriza por hacerlo”, sostuvo. Desde su perspectiva, la producción primaria, extracción, y fraccionamiento de la miel hace que este sea un sector de muchísima generación de puesto de trabajo y altos índices de exportaciones. Según datos del ministerio, el 90% de la producción bonaerense de miel tiene como destino la exportación. Asimismo, los índices del año 2022 presentaron un crecimiento interanual de las exportaciones del 16% en valor.

Los datos expresados por el Ministerio de Desarrollo Agrario expusieron que Argentina se posiciona como el cuarto país productor de miel pura del mundo y es el principal productor de América, superando a países como Estados Unidos, México y Brasil. La provincia de Buenos Aires, particularmente, es la principal zona apícola del país, dado que concentra más de un tercio de los apiarios y colmenas registrados en Argentina y su producción de miel supera el 50% del total nacional.

La actividad creció desde 2019 a la fecha. Había poco más de 4.000 productores y productoras apícolas registradas en la provincia de Buenos Aires. Asimismo, había 12.870 apiarios y 1.025.694 colmenas. Actualmente, el territorio bonaerense cuenta con 1.544.143 colmenas, 5.812 productoras y productores registrados en el Registro Nacional de Productores Apícolas (RENAPA), y 19.933 apiarios geolocalizados.

Rodríguez celebró este crecimiento. Los números, en términos comparativos, representan un aumento del 32% en la cantidad de productoras y productores registrados y un incremento del 43% en el número de apiarios. Desde el ministerio, agregaron también que, en la provincia, al día de hoy, existen 851 salas de extracción de miel y acopios intermedios, 156 establecimientos fraccionadores, 14 Pequeñas Unidades Productivas Alimenticias (PUPAS), 65 organizaciones apícolas y 3 organizaciones de segundo grado.

“Lo fundamental de porqué se da un crecimiento tiene que ver con las líneas específicas de financiamiento sin ninguna duda”, sostuvo Javier Rodríguez. Según datos del ministerio, entre otras iniciativas, se llevan otorgados casi 6 millones de pesos a través del Fondo Rotatorio Apícola, destinado al acondicionamiento de salas de extracción y fraccionamiento de miel. A su vez, el Ministerio lleva adelante el programa provincial Mi Primera Colmena, por medio del cual se capacitó y entregó material vivo (núcleos de abejas) y material inerte (de madera para instalar los núcleos) a 104 emprendedores nuevos de la provincia de Buenos Aires.

El desarrollo de los ‘clusters’ también fue parte de la explicación del ministro sobre el crecimiento de la actividad apícola. El significado del término es ‘agrupar’. “Se trata de vincular no solo a quienes producen miel sino todas las producciones que tienen que ver con la miel, como los que producen abejas reinas, los que producen insumos como cuadros y colmenas. También a quienes extraen, fraccionan y quienes la utilizan para otra actividad”, relató Rodríguez, y se mostró convencido de que esto permite un claro desarrollo de la actividad.

Desarrollo genético: el Apiario Bover

En el año 1950 el gobernador Domingo Mercante cumplió con una solicitud de la Cooperativa Agrícola de General Belgrano y expropió la estancia de los Aguirre Stegmann. Dividió las tierras, hizo entrega de parcelas, y se reservó 200 hectáreas donde en 1954, bajo las órdenes del primer técnico apícola de la provincia de Buenos Aires, Pedro José Bover, se puso en funcionamiento el Centro de Mejoramiento Apícola Cabaña Apiario ‘El Salado’. Hoy es el Apiario Bover, una de las 16 chacras experimentales con las que cuenta la provincia. Aquí se dedican, históricamente, al desarrollo de abejas reinas.

En términos comparativos, según explica el ministro Rodríguez, es como el trabajo genético que se lleva adelante en la ganadería bovina. Con reconocimiento a nivel mundial, el Apiario provincial desarrolla tecnología para el ensayo genético de abejas reinas con mejor adaptabilidad a las distintas regiones de la provincia. Incluso, cuenta el titular del MDA, hoy está participando en la creación del “mapeo de genética” a nivel nacional en conjunto con el CONICET y el sector privado.

“En el 2019 las instalaciones estaban abandonadas, no había planes de inversión, y solo el compromiso de sus trabajadores hizo que funcionara como pudiera”, cuenta el funcionario provincial. “Estaba abandonado a su suerte, con poca actividad y lo fortalecimos con plan de inversiones y nuevos proyectos de investigación”, señala. En este sentido, Rodríguez sostiene que la competitividad está atada al desarrollo tecnológico, que en el caso de la apicultura es la aplicación de esa tecnología a las abejas reinas.