La apicultura también sufre los efectos de la sequía

Algunos productores dejaron de producir entre el 50 y 60 % por la falta de agua. Esperan las lluvias

La apicultura no escapa a las consecuencias de la crisis hídrica con colmenas que perdieron el potencial de rendimiento, precios estancados desde hace tres años y costos elevados, generando «una campaña totalmente anormal».

El sector apícola de Jujuy también está siendo afectado por la sequía con una pérdida en su producción de entre el 50 y 60%, por lo que muchos productores debieron alimentar a las abejas para evitar perderlas o que se desplacen.

Lo único que están haciendo las abejas es mantenerse vivas y aun así la están alimentando porque no hay néctar en los árboles ni en las plantas, y eso afecta a la producción de miel y para evitar que las abejas se vayan «, explicó Gonzalo Ortiz, de la Cooperativa de Productores Apícolas de Jujuy.

«Las abejas estaban sanitariamente bien, estaban nutridas, justo para que comiencen con la temporada de la mielada, pero no nos acompañó el tiempo». Aseguró que, si bien aumentaron la cantidad colmenas, la producción de miel no fue mayor por este factor climatológico, y por el contrario se puede cuantificar el impacto entre un 50 a 60 % menos de producción.

Solía comenzar en agosto el periodo productivo con lo cual llevan cuatro meses de retraso en la producción de miel.

Además, por los incendios, hubo algunos productores afectados de la zona de Yuto que ante el ingreso del fuego en zonas muy cercanas tuvieron que reubicar sus colmenas donde no los afecte y además alimentarlas.

Al cierre de la edición y al ser nuevamente consultado manifestó: “hoy fuimos al campo se reboso dos apiarios con la novedad que estaban estables, pero con ayuda de estas lluvias tenemos esperanza que se componga y puedan florecer algunas especies, la primera floración fuerte ya pasó y fuimos perjudicados por la seca, venimos de tres años malos pero como éste 2022 no lo esperábamos” manifestó el productor.

La cooperativa cuenta con 37 productores que están dispersos en la zona de las Yungas, Valles y Quebrada. Detalló que algunos de los socios tienen otra actividad, y muy pocos se dedican exclusivamente a la apicultura por lo que si no producen deben apelar a la miel reservada que pudieron sacar a la venta.

En el Chaco la producción de miel atraviesa «una campaña bastante difícil, porque a la problemática de la faltante de agua se añade el impacto negativo de las temperaturas bajas que se registraron en pleno noviembre».

«Las jornadas frescas en época estival, hacen que se produzca un desarrollo anormal de las colonias que se expandieron, pero al registrarse temperaturas de menos de diez grados nuevamente se produce una reducción y la abeja no sigue produciendo miel», explicó el técnico Pablo Chipulina, coordinador del Programa Apícola Provincial.

Los valores térmicos bajos, en meses que deberían ser cálidos, demoran la salida de las abejas «y al salir tarde tienen pocas horas para pecorear».

La paralización en la producción tiene además el adicional que, «al ser tan grande la población que tienen las colonias, consumen todo lo que pudieron acopiar en los días de calor y con humedad en el ambiente».  «Los principales problemas que estamos teniendo son las bajas temperaturas, la poca humedad ambiente y la continuidad de los días con viento que repercute en todo el desarrollo de la actividad», remarcó el encargado del sector apícola.

La campaña es catalogada por los técnicos como «anormal, con zonas que muy puntualmente recibieron precipitaciones en septiembre, como ocurrió en el área de Tres Isletas, lo que habilitó cosechas atípicas en ese mes». Es válido mencionar que «esa jurisdicción que tuvo zafra en el inicio de la primavera, el año pasado registró el peor rendimiento de la provincia con un promedio de siete kilos por colmena».

Zafra atrasada

En el mapeo general del territorio apícola del Chaco, «en la zona sudoeste, de dónde se obtiene el treinta y tres por ciento de la producción de la provincia, la cosecha está totalmente atrasada».

La demora en la zafra queda plasmada en las salas de extracción, «como la de General Pinedo que comenzó a extractar en el inicio de la segunda quincena de noviembre, la de Villa Ángela lo hizo al inicio del mes, lo mismo que Sáenz Peña». «El trabajo de las salas extractoras, desde hace varios años, comienza a principio o mediados de octubre, lo que concluye que en la zona sudoeste la cosecha viene un mes atrasada», detalló el coordinador del Programa Apícola Provincial.

En la provincia de Buenos Aires, la de mayor producción, la falta de agua es acuciante y dramática. En la zona de Arrecifes la sequía es extrema, “nada de floración, están alimentando todavía, los arroyos se han secado, no hay agua, la población se achicó muchísimo, pronostican un rotundo fracaso y sólo esperan un poco de lluvia para que las colmenas puedan cerrar con un poco de miel y polen” narra un productor de dicha región.

Desde 9 de Julio también hablan de una zafra demorada por la sequía y esperan que las últimas lluvias puedan acelerar el proceso.

Joaquín Moja, desde la Cuenca del Salado, nos comenta: “Por acá viene repuntando el campo por suerte. Las lluvias de diciembre ayudaron a que se recomponga un poco. Las colmenas en muy buen estado general. La cuenca del salado con lugares muy desparejos en términos de humedad y eso hace a la diferencia en el estado de las colonias. Si se cumplen los pronósticos de algunas lluvias de enero puede que tengamos una cosecha aceptable”.

En la zona de Las Rosas (Santa Fe), hasta mediados de diciembre venía muy lenta la entrada de néctar pero se dieron lluvias abundantes (entre 90/120 mm) y eso, más las altas temperaturas hicieron que las abejas se recuperen bien y están sacando miel. Estiman que será un año de 25/30 kg.   

En la zona de Río Cuarto (Córdoba), a pesar de la gran sequía han estado haciendo miel, bastante desparejo ya que hay apiarios que tienen más miel que otros, pero la producción ya debe rondar los 25 kilogramos aunque se nota la falta agua porque las flores tienden a secarse. Si las lluvias acompañan la producción podría mejorar.

Si hablamos de la región de Traslasieerra de la misma provincia, la temporada actual en relación a los años anteriores es muy buena. Hasta fines de diciembre lo sacado supera ampliamente los 30 kg. Más allá del clima y el frío que se extendió bastante, se dio una muy buena floración del algarrobo, corrida (no tan temprana), donde floreció desde el más joven hasta el más viejo y con abundancia. También contribuyeron otras especies como el piquirí y la jarilla. Está siendo una temporada muy buena con la posibilidad de hacer otra pasada al fin del verano. Se trabajó muy bien porque hubo poco pillaje. La buena cosecha se fundamentó en una buena entrada de polen que permitió que las colmenas se desarrollaran convenientemente.

PRECIOS OPACADOS

El año para los productores de miel tiene otra contra: los colores del producto. La zona núcleo de producción en el país, que se caracteriza por tener mieles de menos de cincuenta milímetros, cosechó en la zafra pasada, un producto por encima de esos parámetros, lo que generó que quedara un stock de mieles oscuras en los exportadores y apicultores».

La situación provoca que los compradores «hoy no estén buscando hacer negocios con miel oscura, que es la producción que se saca en el Chaco y la zona extra pampeana». «El excedente en el stock de mieles oscuras ocasiona un bajo precio y, con la convertibilidad que se tiene para los productos agropecuarios, los costos son un combo difícil de sortear», reconoció el técnico apícola y referente del sector en la provincia chaqueña.

Todo sigue cuesta abajo en cuanto a la rentabilidad, se está pagando 400 pesos por mieles claras, como una novedad, como algo bueno y antes de la temporada se pagaba $300.- Un precio que no se condice con los costos de producción, de los insumos necesarios para sostener la actividad. La brecha se ha ampliado porque se ha deprimido y al mismo tiempo el mercado interno está saturado, por esa depresión, de miel fraccionada por gente que antes no lo hacía, pero por lo que le pagaban o la dificultad de vender a granel empezó a fraccionar. Además de todas las instancias de adulteración que siguen vigentes.

Es una retroalimentación negativa en todo sentido, a nivel comercial y productivo. Todo está en una coyuntura difícil y ayuda, como siempre, a que todo se siga concentrando y queden los más grandes y el más chico está supeditado a la posibilidad de endeudarse para poder sostener la actividad.

Hablamos de un aumento de más del 400% de la bolsa de azúcar de 50 kg. desde el año pasado, mientras que la miel pasó de $300 a 400/420 pesos, mientras que por las mieles oscuras pueden llegar a pagar $290.-

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