Francia y Alemania bloquean la prórroga para comercializar el polémico herbicida glifosato

El comité de plantas de la Comisión Europea no logra sacar adelante la propuesta para renovar la licencia de comercialización 10 años. La propuesta, que es apoyada por España, deberá ser votada de nuevo en el mes de noviembre.

Los Estados miembros de la UE no han logrado alcanzar una mayoría cualificada con el fin de renovar la autorización para comercializar en Europa el polémico herbicida glifosato, el más vendido en el mundo. El desacuerdo se ha manifestado en el comité permanente de plantas, animales, alimentos y piensos de la Comisión Europea este viernes 13 de octubrre. La mayoría calificada para validar el texto son 15 Estados de 27 que representen al menos el 65% de la población europea, un listón que no fue traspasado.

Las abstenciones de Alemania, Francia, Bélgica, Bulgaria, Países Bajos y Malta, unidas al no de Austria, Croacia y Luxemburgo, han impedido que saliera adelante la propuesta.

España, se ha posicionado a favor de la prórroga.

La Comisión mantiene una propuesta para renovar por 10 años el uso de glifosato, pero en esta reunión “no se alcanzó la mayoría necesaria”, ni para adoptar ni rechazar la propuesta, informó en un comunicado la Comisión Europea 

Como resultado, la propuesta de la Comisión se presentará al comité de apelación.

“Se espera que el Comité debata y vote la propuesta de la Comisión en la primera quincena de noviembre», añade el comunicado. La decisión sobre la renovación del glifosato se debe adoptar antes del 14 de diciembre de 2023, ya que la aprobación actual expira el 15 de diciembre de 2023.

A partir de ahora se invitará a los Estados miembros a votar nuevamente la propuesta de la Comisión en un debate que tendrá lugar en el comité de apelación. 

Todo indica que la nueva negociación buscará un pacto que satisfaga a todas las partes. Si nuevamente no se alcanza la mayoría cualificada, corresponderá a la Comisión decidir por sí sola.

Ésta es una señal importante que responde a las preocupaciones de la mayoría de los europeos (Gergely SimonResponsable principal de políticas de PAN Europe)

El glifosato ha sido catalogado c­­­omo “probablemente carcinógeno para humanos” por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, esta decisión no comporta ninguna prohibición sobre su uso, al ser un asunto que corresponde a las autoridades estatales y comunitaria.

 La Comisión pretende prorrogar hasta 2033 la autorización de este polémico producto con el aval de la Agencia Europea de Salud Alimentaria (EFSA) que no ve evidencias de toxicidad. Esta agencia despejó el camino a la extensión de 10 años cuando afirmó en julio que “no identificó áreas críticas de preocupación” en el uso de glifosato. 

«Es irresponsable renovar nuevamente la autorización del uso de glifosato», afirmó Bas Eickhout, vicepresidente de la comisión de medio ambiente del Parlamento. «Esto daría a las grandes empresas agrícolas un cheque en blanco para ganar miles de millones vendiendo un pesticida sobre el cual aún existen grandes lagunas en el conocimiento sobre sus efectos en nuestra salud y, al mismo tiempo, plantea grandes riesgos para la biodiversidad europea». 

Durante la última década, el glifosato, utilizado en productos como el herbicida Roundup, ha estado en el centro de un acalorado debate científico sobre si causa cáncer y su posible efecto perjudicial sobre el medio ambiente.

No gusta a Francia, que quiere más restricciones

El ministro de Agricultura francés, Marc Fresneau, declaró que la posición de su gobierno era oponerse a la propuesta tal y como ha sido formulada, es decir, 10 años de prórroga y sin más condiciones.

Francia desea que el acuerdo sea armonizado en toda Europa para evitar un competencia desleal.

Bruselas había ajustado su texto aludiendo a una reducción de la dosis máxima por hectárea, pero eso no ha bastado, pues la propuesta sigue siendo mucho menos exigente de lo que reclama Francia, según indicó el ministro para la Transición Ecológica, Christophe Béchu.

Los retoques fueron cambios solo «extremadamente cosméticos”, lamentó el eurodiputado ‘macronista’ Pascal Canfin.

El gobierno galo sostiene que ante las incertidumbres y zonas grises que deja el regulador (EFSA), “es necesario restringir el uso (de este producto) en todas partes donde sea posible y poner los medios para ello”, sobre todo dado que está en marcha un proyecto de legislación europeo que fija objetivos para restringir los productos fitosanarios, ahora en fase de negociaciones.

La organización PAN Europe ha acogido con satisfacción este desacuerdo. Gergely Simon, responsable principal de políticas de PAN Europa, señaló: “Ésta es una señal importante. Responde a las preocupaciones de la mayoría de los europeos sobre el impacto de los pesticidas en la salud y el medio ambiente. Un amplio abanico de científicos independientes ha expresado sus preocupaciones y sus estudios muestran graves efectos negativos del uso de glifosato”.

Para las organizaciones ecologistas, la nueva autorización el glifosato viola la Ley de Pesticidas de la UE, según la cual la salud y el medio ambiente deben ser lo primero. “En caso de duda, se debe invocar el principio de precaución”, dice Gergely Simon.


Quejas por la actitud de España

«Por desgracia, España, liderada por el ministerio de Agricultura en manos del PSOE, ha votado por la renovación de este herbicida nocivo», lamentó la organización Verdes Equo. «Pedimos una vez más al ministro Luis Planas que atienda el principio de precaución y apueste por la salud de las y los agricultores y las personas consumidoras», dice esta organización integrada en Sumar. «Junto con Los Verdes Europeos, vamos a seguir trabajando para frenar esta propuesta tóxica e impulsando alternativas más ecológicas y saludables».

Una encuesta reciente de IPSOS que abarca seis países de la UE muestra que sólo un mero 14% de los ciudadanos expresa su apoyo al uso prolongado de glifosato. En marcado contraste, casi dos tercios (62%) de los encuestados abogan por la prohibición del glifosato.