Evaluación del consumo de miel como información previa para el diseño de políticas públicas

La miel que siempre ha sido reconocida por su origen productivo, propiedades terapéuticas y aportes nutricionales. Conocer los aspectos que determinan el consumo de miel es de importancia al momento de establecer estrategias de promoción.

INTRODUCCIÓN

La miel es uno de los principales productos originados por la apicultura, ubicando a la Argentina en el 4º lugar como país productor, después de China (458.100 tn), Turquía (104.077 tn) e Irán (79.955 tn) con una producción anual de 74.403 tn (MAGyP, 2020 a). Un aspecto importante de la cadena productiva apícola es que la producción nacional se vende al mercado externo, participando con el 7.62% de la exportación mundial de miel (Observatorio de Complejidad Económica (OEC), 2020). El 95% de la miel que se produce en Argentina se exporta a más de veinte países, siendo los principales destinos Estados Unidos, Alemania y Japón (MAGyP, 2020 a).

La mayor actividad apícola se concentra en la pampa húmeda. Si bien, en los últimos quince años la producción apícola se ha extendido a otras regiones del país constituyendo un factor de desarrollo rural y familiar de las comunidades (SENASA, 2018). Dentro de esta región, el 50% de la producción argentina proviene de la provincia de Buenos Aires, aspecto coincidente con la concentración de la mayor proporción de colmenas. Existen también otros polos productivos como Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe y La Pampa (MAGyP, 2020 a y b). Según datos del Registro Nacional de Productores Apícolas (RENAPA), la provincia de Buenos Aires cuenta con 1.274.921 colmenas distribuidas entre 4.293 productores y 15.874 apiarios con un promedio aproximado de 80 colmenas por apiario y de 297 por productor (MAGyP, 2020 b).

El registro de salas de extracción de miel de la provincia de Buenos Aires y del SENASA indica un número de 722 salas de las cuales 37 establecimientos procesan la miel de más de un productor, sean estos de propiedad de un grupo de apicultores o salas que ofrecen el servicio (Guardia López comunicación personal, 2022). En cuanto al fraccionamiento, la Provincia cuenta con 156 establecimientos fraccionadores.

En el mundo, el consumo de miel presenta una tendencia creciente debido a la mayor demanda de productos alimenticios de origen natural, lo que ha promovido la incorporación de nuevos mercados demandantes del producto. Alemania supera el kilo promedio de miel por habitante / año, en contraposición de los principales países exportadores de miel, tales como China, Argentina, México e India, que tienen bajo consumo interno y exportan casi toda su producción, observando un consumo dentro del rango de 50 y 250 g/hab/año (Sanchez et al, 2018). En particular, la Argentina, presenta un consumo de 130 g/hab/año). Si bien es importante resaltar que esta situación en nuestro país se viene revirtiendo paulatinamente gracias a diversas políticas públicas dirigidas a aumentar el consumo, informar a la población de las virtudes del producto y estimular la instalación de salas de fraccionamiento de miel. En este contexto, es posible percibir un futuro prometedor para el sector a partir del desarrollo del consumo interno de miel, asociado principalmente a su carácter de alimento natural producido con una mínima intervención humana.

Teniendo en cuenta las posibilidades que ofrece el mercado minorista de la miel, se propuso indagar sobre los aspectos de consumo que pueden ser relevantes para los gestores de políticas públicas y privadas como insumo para el diseño de estrategias orientadas a desarrollar el mercado interno de la miel, de ahí que el objetivo del presente trabajo fue rescatar las apreciaciones que realizan los consumidores de la localidad de La Plata acerca de este producto.

MATERIALES Y MÉTODOS

La técnica de investigación empleada en este trabajo fue la encuesta, utilizando como instrumento el cuestionario, el cual se constituyó con 21 preguntas destinadas a establecer las particularidades comerciales y organolépticas que caracterizan el consumo de miel en la localidad de La Plata.

Para indagar sobre la preferencia del color de la miel se presentaron dos preguntas. En una de ellas debían elegir entre las opciones de clara, oscura o indistinto. En otro ítem se solicitaba elegir el color sobre una fotografía a color con una colección de muestras de miel ordenadas de acuerdo a un valor de milímetros Pfund y su correspondiente denominación (norma IRAM 15941-3), resultando las opciones de color: blanco agua (0 a 8,9 mm Pfund), extra blanco (9 a 17,9 mm Pfund), blanco (18 a 34,9 mm Pfund), ámbar extra claro (35 a 48,9 mm Pfund) y ámbar claro (49 a 83,9 mm Pfund).

El número de encuestados se estimó mediante la fórmula de probabilidad para poblaciones finitas sobre un total de 799.523 pobladores de la localidad, considerando 95% de confianza, 5% de margen de error, y un p y q de 0.5, resultando un muestreo de 385 habitantes. El sistema de muestreo seleccionado fue del tipo por conveniencia. La población, objeto de estudio, se encontró constituida por jefas o jefes de familia, amas de casa y personas sin hijos, mayores de 18 años.

Los datos fueron volcados en un ordenador, en una matriz preparada para tal fin, donde cada variable estaba codificada numéricamente con el objeto de evaluar estadísticamente los resultados. La misma se llevó a cabo en el período comprendido entre los años 2020-2022. Los resultados fueron analizados por estadística descriptiva y análisis de frecuencia.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Sobre el total de la población encuestada, el 8 % consume miel. En relación a los motivos del no consumo se encontró que 54 % no la consumían por “falta de hábito”, a 29 % “no le gusta”, a 8 % “se lo prohíbe el médico”, a 3 % “le parece cara” y 3 % “no sabe porque no consume”. De igual manera los motivos de consumo fueron: 45 % “porque le gusta”, 27 % “por ser un producto natural”, 22 % “por ser nutritiva”, 5 % “por tradición”, 1 % “por disponer del producto” (productor-regalo) y 1 % “por sus propiedades curativas”. En relación a la frecuencia de consumo, el 34 % lo hacía diariamente, el 25 % 2-3 veces / semana, 12 % algunos meses al año, 12 % ocasionalmente, 10 % una vez / semana, 5 % cada 15 días y 2 % una vez/mes. Respecto a la época del año que consumen más miel, el 58 % respondió “indistintamente”, 41 % “otoño-invierno” y 1 % en “primavera-verano”.

En la consistencia, el 41 % la prefería cremosa, 23 % cristalizada, 22 % líquida y a 14 % le era indistinto (foto 1). En relación al color de preferencia 45,3 % las eligen claras, 16,9 % oscuras y 37,8 % ambas. En la selección del color de miel a partir de la grilla de colores los resultados fueron: 37 % color ámbar extra claro, 23 % ámbar claro, 25 % blanco, 12 % extra blanco y 3 % blanco agua. Se consultó también sobre a qué asociaban el color de la miel: el 46 % la asociaba con la pureza, el 29 % con el sabor, el 13 % por ser nutritiva, el 6 % por considerarla curativa,

el 4 % con la floración o especie vegetal que le dio origen y el 1 % con su origen geográfico. También se observó un 1 % que ‘no la asocia con nada’ y 1% que “no sabe”.

En relación a cuánto pagaría la miel respecto al valor de una mermelada: la pagaría a un menor valor (7 %), la pagaría al mismo valor (36 %), la pagaría un 25 % más cara (41 %), la pagaría un 50 % más cara (16 %). En relación a la forma de consumo, se observó principalmente el consumo en forma untada 38 % y para endulzar infusiones 38 %, seguido por el consumo a cucharadas 15 %, en jarabes 3 % y en postres / panificados / repostería 2 %.

En relación a la forma de conservación del producto el 61 % lo hace a temperatura ambiente, 22 % al resguardo de la luz, 15 % en heladera y 1 % indistinto. El 24 % elige la miel por origen regional, 23 % por consistencia, 22 % por color, 14 % por origen floral, 5 % por envase, 5 % por marca, 3 % por confiabilidad en la procedencia (productor-proveedor), 1 % por precio, 1 % por pureza/producto natural/composición y 1 % indistinto.

Respecto al lugar donde adquiere el producto, el 34 % lo hace directamente del productor, el 28 % en almacén, el 15 % en comercio de productos natura les o dietéticas, el 11 % en supermercado o hipermercado, el 9 % en casa de productos apícolas, el 1 % en verdulerías y el 1 % en ferias, escuelas agropecuarias y comercios de productos regionales.

En relación al consumo / familia / semana fue de 192 g (SD 220), con un mínimo de 5 g y un máximo de 2300 g, siendo la moda de 230 g / familia / semana.

CONCLUSIONES

Considerando que la miel argentina se encuentra destinada en su gran mayoría a la exportación, lo que hace que el sector apícola se encuentre sometido a los vaivenes del mercado internacional, la información sobre el consumo de miel en el país contribuye con información valiosa para los gestores de políticas públicas y privadas. A partir de esta, será posible establecer estrategias publicitarias y campañas de promoción dirigidas a los distintos aspectos de consumo, contribuyendo de esta manera al desarrollo apícola. Por su parte, para el sector primario, el conocimiento de los gustos de los consumidores de miel habilitará estrategias productivas y comerciales que les permita expandir el panorama comercial, minimizando la incertidumbre producida por la comercialización de miel a granel.

Los cambios de consumo producidos en estos últimos años dieron como resultado el surgimiento de un consumidor con un perfil que busca simplificar la vida, proteger el ambiente y contar con una alimentación más sana. Otro aspecto que se vio modificado, como consecuencia de la pandemia, fue el aumento del consumo de alimentos y nutrientes que fortalecen de forma natural el estado inmunitario de las personas. Estas dos características, además de poder justificar algunos de los resultados obtenidos en el presente trabajo, abren una ventana de oportunidad para expandir la comercialización de la miel fraccionada, ya que tanto el alimento como la producción en sí, satisfacen las exigencias del consumidor post-pandemia. Es indiscutible que la miel es un alimento natural y saludable, e inclusive cuenta con efectos beneficiosos sobre el sistema inmunitario mediante sus aportes de flavonoides, flavonas, minerales y proteínas, sin olvidar la participación que realiza la abeja en la conservación de la biodiversidad, gracias al servicio de polinización que brinda, el cual es un pilar fundamental en la preservación de la vida en el planeta.

Autores: MOUTEIRA, M.; PARADELA, M.; PÉREZ, R.; ALBERTO, C.; DEDOMENICI, A.C.; PERINI, D.;

GUARDIA LÓPEZ, A.