Europa aprueba un etiquetado más claro para la miel, pero los apicultores quieren más

Los productores españoles piden acabar con la triangulación de este alimento, prohibir el sobrecalentamiento del producto y que el Gobierno nacional escuche al sector

El Parlamento Europeo ha dado esta semana un paso adelante en una de las reivindicaciones permanentes del sector productor de miel español: un etiquetado claro, que recoja las mezclas de mieles, los países de procedencia y el porcentaje de cada uno. Un paso positivo, pero aún insuficiente para el sector. Ha aprobado una posición ambiciosa antes de las conversaciones con los ministros de la UE sobre la revisión de las normas europeas de comercialización de miel en un intento por detener las inundaciones de importaciones falsificadas procedentes principalmente de China.

Un etiquetado más transparente del país de origen en toda la miel importada es el principal ajuste propuesto a la revisión de la Comisión de las llamadas directivas de desayuno que los legisladores europeos acordaron en una votación plenaria celebrada en Estrasburgo el jueves (12 de diciembre).

Con 522 votos a favor, 13 en contra y 65 abstenciones, los eurodiputados apoyaron que aparezca el nombre del país donde se ha recogido la miel. En el caso de que la miel utilizada proceda de varios países, deberá aparecer en orden descendente en función de la proporción de miel que contengan e indicando su respectiva participación en porcentaje del peso que aporta cada pote.

El pasado mes de abril la Comisión presentó una propuesta para reformar las «Directivas sobre el desayuno» como parte del intento de la Comisión Europea de actualizar las normas de comercialización de la UE para productos alimenticios para el desayuno, como zumos de frutas, mermeladas y miel, algunos de los cuales eran de más de 20 años.

En marzo de 2023, la Oficina Antifraude de la UE (OLAF) emitió un sorprendente informe en el que concluía que se sospechaba que el 46% de la miel importada de terceros países al mercado único no cumplía la legislación del bloque.

Se espera que la situación empeore, ya que los métodos oficiales de detección utilizados actualmente no detectan todos los abusos, sobre todo porque el uso de jarabes de azúcar es extremadamente difícil de identificar incluso con análisis sofisticados.

«Detendremos las prácticas fraudulentas en torno a las etiquetas de la miel, que en el futuro deberán indicar claramente los países de origen», comentó después de la votación el eurodiputado Alexander Bernhuber (Austria/Partido Popular Europeo). Bernhuber, el relator del expediente del Parlamento, dijo que las medidas propuestas serían suficientes para «proteger a los consumidores y a los apicultores de la miel adulterada y facilitar la elección informada de los consumidores a través de una mayor transparencia».

El cambio climático ya ha afectado la producción de miel de la UE, mientras que los minoristas y procesadores de alimentos parecen preferir la miel importada más barata –principalmente de China y otros países asiáticos como Vietnam– a los productos europeos. Según el lobby agrícola europeo Copa-Cogeca, esta combinación de causas podría provocar la pérdida de cinco millones de colonias de abejas en Europa de aquí a 2030.

China es actualmente el mayor productor de miel del mundo con 473 millones de toneladas producidas en 2021, lo que representa el 27% de la producción mundial. Le sigue la UE con 228 millones de toneladas, lo que representa el 13% de la cuota mundial.

“En Hungría, Italia, Francia, en casi toda Europa, hay apicultores profesionales que están muriendo porque ya no pueden vender su miel porque tienen que competir deslealmente con la miel de China. Bueno, Europa tiene que hacer algo al respecto”, dijo a Euronews en Estrasburgo Yvan Hennion, presidente del grupo de trabajo sobre miel del Copa-Cogeca.

Los eurodiputados fueron más allá al considerar los nuevos requisitos de etiquetado sólo como el primer paso en la implementación de un sistema de trazabilidad completo que debería garantizar el acceso a información esencial relativa no sólo al origen de la miel sino también al año de producción y a un identificador único del productor.

A los legisladores del Parlamento Europeo también les gustaría facultar a las autoridades competentes de los estados miembros para seguir toda la cadena hasta los apicultores recolectores o, en el caso de la miel importada, hasta el productor. “Para garantizar la exactitud de la información sobre el país de origen de la miel, la comercialización debe estar condicionada a la exactitud de la información proporcionada sobre la composición del producto”, se lee en el texto aprobado.

También plantean establecer un laboratorio de referencia para la miel para detectar si ha habido adulteración mediante análisis sistemáticos.

Tras la votación del Parlamento, comenzarán las conversaciones interinstitucionales con el Consejo de la UE y, dado que los ministros ya han acordado sus posiciones de negociación, existe una gran posibilidad de que se alcance un acuerdo antes de que finalice la legislatura parlamentaria el próximo año.

Evitar la triangulación y el sobrecalentamiento

Especificar en el etiquetado el porcentaje de miel de cada país es un paso positivo, sin embargo, para Mario Navarro, presidente de la Asociación Española de Apicultores, es algo “relativo porque va a especificar las mezclas del último que envase”. “El primero, el que lo hace al por mayor, hace una mezcla y eso no va a venir en el etiquetado. Lo que vamos a ver en el pote del lineal del supermercado es del último que lo envase”, recalca.

Y esto no va a evitar “un problema muy gordo que tenemos, y es que Europa sigue permitiendo por las leyes de aduana que la miel se triangule”. Es decir, “nos siguen entrando mieles en España que vienen etiquetadas como miel de un país de la UE, pero el origen real de esa miel no es de la UE, sino de terceros países, principalmente de China, con lo cual aún se va a seguir permitiendo enmascaramiento de la miel que viene adulterada en un 40%, según la propia Unión Europea”, recuerda.

Además, aún no se va a abordar otro problema y es que en España se sigue permitiendo “sobrecalentar la miel a 80 grados y eso es quemar la miel, es permitir que se sigan vendiendo siropes de azúcar a los consumidores con la apariencia de miel cuando no es miel y eso lo permite solo España, hay otros países de la UE que prohíben sobrecalentar la miel a más de 45 grados que es su estado natural, eso no está regulado y no lo quieren meter mano”, asegura.