«El problema no será la falta de miel, sino de abejas»

La jornada técnica de Expomiel 2023 que se desarrolló este sábado 18 de noviembre en el Palacio de la Merced de Córdoba (España), abordó el problema de la adulteración de los productos y las consecuencias para los apicultores, los consumidores y la producción agraria. En este sentido, Norberto Luis García, profesor de la Universidad Nacional del Sur, Bahía Blanca (Argentina), avanza que «el problema no será la falta de miel, sino la falta de abejas, y ahí es donde se pone en riesgo tanto el ambiente como la producción agropecuaria».
Este experto preside el grupo de trabajo sobre la adulteración de los productos de la colmena de Apimondia y durante las conferencias ofrecidas analizó el mercado y las herramientas para detectar el fraude. «Hace muchos años, la adulteración era relativamente simple, pero se ha vuelto cada vez más sofisticada, cada vez hay más dinero en juego y hay toda una industria de la adulteración», ha advertido.
En este contexto, las analíticas y estrategias para combatir el fraude «se han vuelto cada vez más complejas» y el profesor admite que el consumidor no tiene forma de detectar si el producto que se lleva a casa no es puro. «Tiene que descansar su confianza en el control que hacen las autoridades o los supermercados, que serían los responsables directos de recibir un producto puro», explica.
El problema se agrava con el paso de los años y Norberto García subraya que el sector apícola «ya está en peligro». Sin embargo, también augura que las autoridades tomarán «total conciencia» de sus repercusiones «no cuando no haya miel pura, sino cuando no haya abejas para polinizar los cultivos y áreas naturales. Probablemente, el sector apícola reciba ahí la protección que debe recibir», ha indicado.
La adulteración de la miel provoca que los productores no perciban precios justos y lleva a muchos a abandonar la actividad y a no incrementar el número de colmenas, mientras que también repercute en el relevo generacional. «Eso, en el mediano plazo, generará una disminución del número de colmenas en el mundo», ha prevenido el profesor.

Apicultores
De su parte, el responsable del sector apícola de COAG Andalucía, Antonio Vázquez, recuerda que la producción se ha reducido este año en torno a un 80% respecto a una campaña tradicional y lamenta que «la industria se abastece de mieles chinas, que no son mieles, y no nos quiere comprar la miel».
Junto a esta situación, la jornada ha tratado sobre la aparición de la especie invasora vespa orientalis, que ya está provocando «una presión muy grande» en Málaga y Cádiz, y también se ha observado su presencia en las provincias de Córdoba y Jaén.
Córdoba aporta en torno al 20% de la producción de miel andaluza y, a su vez, la comunidad autónoma representa una quinta parte de la actividad nacional. No obstante, Antonio Vázquez señala que la falta de rentabilidad motiva que muchas explotaciones se encuentren en venta y que haya apicultores «que se han tenido que ir a trabajar el fin de semana a la hostelería para poder sacar sus casas adelante».
Desde esta organización recuerdan que, más allá de la relevancia del sector productivo, «somos necesarios porque nuestras abejas tienen que polinizar. Si nosotros nos vamos, se viene el 50% de la agricultura, se queda fuera de juego», asegura este apicultor.

La Junta llama a desconfiar de los precios muy baratos
El delegado territorial de Agricultura, Francisco Acosta, ha llamado este sábado a los consumidores a «desconfiar» de los precios «muy baratos» en mieles y aceites por el riesgo de las adulteraciones. En el marco de la jornada técnica de apicultura de Expomiel, este responsable ha manifestado que «hay que decirle a los consumidores que desconfíen de los precios muy baratos no solo en la miel, sino también en el aceite. Hay que desconfiar de la procedencia y mirar bien», ha explicado.
Francisco Acosta ha defendido que «tenemos mieles de primerísimo nivel y el precio de la producción local no es alto en los mercados. Tenemos que apostar por el producto de cercanía que nos dan los apicultores locales, que nos ofrecen mieles de primerísima calidad sin ningún tipo de adulteración y con la máxima garantía alimentaria».
Por su parte, la directora general de Ayudas directas y Mercados de la Consejería de Agricultura, Raquel Espín, ha admitido la existencia de problemas derivados de la competencia de productos importados que no tienen la misma calidad y ha señalado que «las normas de etiquetado deben cambiar. Lo apoyamos y hemos solicitado que sea así».
Raquel Espín ha remarcado que la apicultura es uno de los primeros sectores afectados por la sequía, dado que la falta de lluvia afecta a la floración.