El pequeño escarabajo de las colmenas

La enfermedad que provoca el escarabajo Aethina tumida M., es una de las seis enfermedades de las abejas listadas en el Código Sanitario para los Animales Terrestres.
Hay miles de especies diferentes de abejas en el mundo, pero las dos más importantes para la apicultura son la abeja melífera occidental, Apis mellifera, y la abeja melífera oriental, A. cerana. Las razas europeas de A. mellifera tienen un bajo comportamiento defensivo, en tanto que las abejas africanizadas son mucho más defensivas.
Las abejas, al igual que todos los animales incluido el hombre, son sensibles a las bacterias, virus y parásitos. Su resistencia a los factores adversos es mayor si se encuentran en óptimo estado sanitario y de nutrición. Los retos ambientales, entre los que cabe citar los productos químicos usados para proteger los cultivos de las plagas, también pueden afectar negativamente la salud de las abejas, en particular si hospedan patógenos.
La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) indica en el Código Sanitario para los Animales Terrestres la lista de enfermedades de las abejas que tienen impacto en el comercio internacional de los productos apícolas por lo que los países y territorios miembros tienen la obligación de notificar los casos y/o brotes conforme indica dicho Código.
La enfermedad que provoca el pequeño escarabajo de las colmenas (PEC) debido a la infestación de las colmenas es una de las seis enfermedades de las abejas listadas en el Código Sanitario para los Animales Terrestres.
Infestación por el pequeño escarabajo de las colmenas (Aethinosis o Etinosis)
El PEC es un depredador generalista y parásito de las colonias de abejas melíferas. Según suposición taxonómica, pertenece al Orden Coleóptera, de la Familia Nitidulidae, un grupo caracterizado por su afinidad a productos de plantas que fermentan.
Tanto los adultos como las larvas de los escarabajos se alimentan de los recursos que están disponibles en la colmena. La hembra adulta pone sus huevos dentro de la colmena. Cuando eclosionan, salen las larvas que pueden alimentarse de polen, miel, huevos, larvas de abejas y abejas muertas. En la etapa deambulatoria, las larvas del PEC dejan la colmena, deambulan en la superficie del suelo hasta encontrar un suelo con características adecuadas para enterrarse y dar inicio a la fase de pupa. Una vez en estadio adulto, vuelan en busca de nuevas colmenas. Por consiguiente, la propagación puede ser rápida, ya que los adultos tienen un alcance de vuelo de varios kilómetros. Si la infestación es masiva, en particular de larvas del PEC (colmenas “gusaneras”), las abejas pueden abandonar la colmena dejando todos los recursos alimenticios a merced del PEC.
Los escarabajos adultos de Aethina tumida se pueden reproducir en frutas sobremaduras o fermentadas (existen numerosas especies). Se especula que la dispersión desde su lugar originario hacia nuevos continentes fue vehiculizada por el comercio de frutas contaminadas.
Tiene gran potencial de vuelo, pudiendo ingresar al interior de las colmenas por la piquera, moviéndose de manera rápida y preferentemente hacia el atardecer.

Infestación por el pequeño escarabajo de las colmenas (Aethinosis o Etinosis)

Los nitidúlidos (Nitidulidae) son de pequeño tamaño y colores oscuros. Se alimentan generalmente de material vegetal en descomposición, frutas pasadas de maduro, hongos y savia y algunos se consideran plagas.

También son polinizadores de algunas plantas de la familia Annonaceae, que incluye frutas como la chirimoya y plantas de la familia Stangeriaceae. Unos pocos son predadores.

Los huevos del pequeño escarabajo son de color blanco perlado y miden 1,4 x 0,26 mm (largo x ancho) aproximadamente. La hembra coloca los huevos en grupos, en las grietas de los marcos o en las celdas de cría. Cada una puede poner entre 1.000 y 2.000 huevos a lo largo de su vida.

Las larvas son de color blanquecino, pueden medir hasta 1 cm (fase deambulatoria) y tienen tres pares de patas y espículas dorsales. Para alimentarse, cavan galerías y destruyen los panales, derramando la miel. Se alimentan del polen, miel, huevos y crías de abejas por lo que el daño ocasionado puede ser irreversible. Contienen una levadura en su sistema digestivo, que se elimina con las heces y que produce la fermentación de la miel generando un olor desagradable para las abejas. La miel fermentada no es utilizada por las abejas, que abandonan esas áreas del panal, dejando al PEC la oportunidad de reproducirse y provocar el colapso de la colmena.

Cuando las larvas completan su desarrollo inician su etapa deambulatoria merced a su comportamiento fotofílico (son atraídas por la luz). Salen de la colmena desplazándose desde unos pocos centímetros hasta más de cien metros, se entierran en el suelo para construir la cámara puparia (desde 5 a 30 cm de profundidad en el suelo) e iniciar la puposis. Se ubican en el suelo circundante a la colmena a una profundidad de entre 1 a 30 cm y en 10 días emergen adultos que infestarán nuevas colmenas.

Pupas Las pupas son de color blanquecino a marrón oscuro en función de la edad, de unos 5 mm de largo y 3 mm de ancho. Posteriormente, se convierten en adultos.

El Adulto La identificación de los adultos de Aethina tumida se basa en los siguientes criterios morfológicos: a) el cuerpo se divide en tres partes (cabeza, tórax y abdomen); b) tres pares de patas; c) alas (presencia de élitros); d) dimensiones: longitud: 5-7mm; anchura: 3-4,5 mm (aproximadamente); e) cuerpo ovalado; f) color marrón rojizo tras la eclosión (se vuelven marrón oscuro a negro a los pocos días de emergidos); g) presencia de una franja más clara alrededor de tórax y abdomen; h) antenas capitadas (filiformes que terminan ensanchadas en el extremo); e i) ángulos del pronoto postero y laterales afilados (punteagudos).

Tienen dos pares de alas. Las primeras (élitros) son duras, no son funcionales para volar y no alcanzan a cubrir el abdomen por lo que se puede observar la porción terminal del mismo. El segundo par de alas son funcionales para volar, membranosas y se encuentran plegadas debajo de los élitros. El tórax termina en punta a cada lado del cuerpo. Presenta patas cortas, robustas y aplanadas que les permite adherirse en distintas superficies de la colmena; las pueden ocultar bajo su cuerpo cuando se ven amenazados por las abejas.
Los adultos tienen comportamiento fotofóbico (evitan estar expuestos a la luz directa): al abrir la colmena, buscan refugiarse en los lugares oscuros. En general, se ubica en lugares con poca o escasa presencia de abejas: la parte superior de la colmena, entre el alimentador y el lateral del alza, en los cuadros más externos de los melarios y/o de la cámara de cría y el piso.

Ciclo biológico (metamorfosis)  

Los adultos pueden volar más de 10 km para infestar otras colonias atraídos por su olor, y colocar sus huevos en fila o en grupo en grietas y hendiduras, lugares donde las abejas no pueden alcanzarlos. Cada hembra puede poner entre 1.000 y 2.000 huevos. Las larvas se desarrollan dentro de las colmenas, a expensas de polen, miel, larvas y huevos de abejas. Completado su desarrollo, son atraídas por la luz, salen de la colmena y se entierran.
Si bien la mayoría de las pupas se concentran dentro de los primeros 2 metros a partir de la colmena, las larvas pueden recorrer hasta unos cientos de metros desde la colmena. Pupan bajo tierra. Si las condiciones ambientales son propicias, en 10 días pueden emerger nuevos adultos que podrán infestar otras colmenas o enjambres silvestres.
En condiciones favorables, el ciclo puede completarse en 30 días. Alta humedad, alta temperatura y la disponibilidad de alimento favorecen su desarrollo.

Epizootiología
Los escarabajos adultos pueden volar varios kilómetros, lo que ayuda a la rápida propagación. La dispersión o propagación de la enfermedad se realiza por el vuelo del escarabajo y se ve favorecida por la trashumancia, mediante la cual los apicultores trasladan sus colmenas a diferentes regiones del país. Los huevos también se pueden dispersar adheridos al cuerpo de las abejas.
La mayor parte de las enfermedades de las abejas se ha propagado a otras zonas por el movimiento de las colmenas pobladas de abejas y equipos, el movimiento de suministros y, sobre todo, por la comercialización de material apícola vivo (cámaras, núcleos, paquetes de abejas y reinas).
Es un insecto volador y su capacidad de vuelo es elevada por lo cual el ingreso al territorio argentino puede deberse al ingreso ilegal de material vivo. También acompañando a enjambres o mediante el vuelo.

Diagnóstico y tratamiento

Las formas adultas y larvas son fáciles de ver en los panales y en el piso de la colmena atacada. Cuando se abre una colmena afectada (“gusanera”) es posible detectar olor a miel fermentada y observar chorreaduras de miel. Las larvas de Aethina tumida pueden confundirse con las larvas del lepidóptero Gallaria mellonella (polilla mayor de la cera); una inspección detallada mediante lupa estereoscópica permite visualizar las diferencias morfológicas entre ambas especies.

Por ser una plaga cuarentenaria ausente en nuestro país, no hay productos autorizados para el tratamiento químico del PEC. Sin embargo, se recomienda medidas de manejo tendientes a mitigar los efectos negativos de la infestación.

Daños que producen

  • En colmenas. Los escarabajos adultos y las larvas se alimentan de crías de abejas, polen, miel y abejas muertas. Las larvas se nutren de miel, polen y huevos, produciendo galerías en los panales y destruyéndolos. Se pueden llegar a encontrar hasta 30.000 larvas por colmena. En consecuencia, la colonia se debilita hasta el colapso, provocando el abandono consiguiente de la colmena. El estado larval del escarabajo es el más nocivo porque destruye las estructuras de los paneles.  En su sistema digestivo tiene una levadura que, al defecar sobre los cuadros, ocasiona la fermentación de la miel.
  • En salas de extracción. El PEC puede llegar a la sala de extracción de miel, tanto como adultos, como larvas o como huevos, en virtud que son transportados con las alzas que se llevan a cosechar. Los huevos pueden eclosionar en el material transportado generando miles de larvas, arrastrándose en los pisos de la sala de extracción. El agua caliente, jabón y blanqueador puede ocasionar su muerte. Sin embargo, la inspección atenta de las colmenas disminuirá el riesgo de infestar la sala de extracción de miel. Sobre esta base, las extracciones deberán ser planificadas de forma tal que las alzas de miel sean procesadas dentro de las 24 horas de ingresadas e inmediatamente ser devueltas al apiario de origen. De esta forma se evitará que las larvas puedan actuar contaminando y fermentando la miel en los cajones melarios. Con este antecedente las salas de extracción de miel deberán contar con un filtro de 0,44 mm en el circuito de la miel extraída y antes del llenado de los tambores. Los opérculos también se deben de procesar tan rápido como sea posible para la obtención de cera. La miel fermentada no podrá ser utilizada para alimentar colmenas ni para comercializar.
  • En humanos. Se recomienda no consumir miel fermentada (aromas y sabores rancios) por posibles daños a la salud.

Distribución del PEC

A junio del 2023, en Sudamérica se encontraban presente en algunos países limítrofes a la República Argentina: Brasil, Paraguay, Bolivia y Colombia.

Situación actual y vigilancia activa

Ante la ocurrencia de focos del PEC en Brasil y la reciente detección en Bolivia y Paraguay es que se declara la “Alerta Sanitaria” respecto a esta plaga, fundado en el riesgo de introducción que implica su presencia en estos países limítrofes.

En este marco normativo, se consideran como zonas de mayor riesgo a las provincias con mayor cercanía geográfica (Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Chaco y Formosa), los puestos de frontera (terrestres, marítimos y aeronáuticos) y los mercados concentradores de frutas y hortalizas.

Asimismo, se establece la implementación de acciones de prevención y mitigación, entre las cuales se encuentran la instalación de apiarios centinela y la identificación de apiarios de vigilancia para la detección precoz de la plaga y medidas complementarias para la importación de fruta proveniente de ese país.

En el mapa de los puntos de monitoreo (Red Nacional de Vigilancia Activa, Figura 9), se pueden observar los sitios del país donde se están ejecutando los monitoreos, con su geolocalización.

Por último, cabe mencionar que la plaga nunca fue detectada en la República Argentina, y que por las evidencias en los países donde se encuentra presente, causaría graves daños a la apicultura nacional.

Por tal motivo, y a fin de prevenir su propagación en el territorio argentino, es necesaria la colaboración de todo el sector apícola mediante la notificación inmediata al Senasa de cualquier sospecha de escarabajos compatibles con la plaga.

Autores: Clara Darderesa, Mauricio Rabinovich