Análisis de la correlación que existe entre los datos de floración aportados por el productor y los resultados obtenidos a través del estudio melisopalinológico

INTRODUCCIÓN

La miel es un producto genuino, natural y endulzante que a priori puede parecer siempre el mismo, pero tanto los productores como los consumidores sabemos que no es así. La abeja doméstica (Apis mellifera L.) se alimenta fundamentalmente del polen y néctar de las flores que visita. La variedad o diversidad de especies botánicas de la provincia de Buenos Aires y las diferentes combinaciones entre ellas, permite obtener mieles con características fisicoquímicas y sensoriales muy diferentes. A simple vista, pueden observarse por ejemplo diversidad de colores, tipo de cristalización, translucidez, como así también se pueden apreciar variedad de aromas, sabores y texturas según el lugar de origen y la oferta floral. Por lo tanto, consideramos que conocer las especies que se desarrollan en una región y en qué proporción se encuentran representadas en el producto a través de su néctar y el contenido polínico que aportan, es de gran valor para lograr un mejor aprovechamiento de los recursos botánicos por parte de los apicultores, y un manejo adecuado de sus colmenas. En las siguientes fotos se presentan algunas de las mieles analizadas en el laboratorio donde se puede apreciar la diversidad de colores y tipos de cristalización (imagen 1), polínicamente son mieles monoflorales de Lotus sp., colza, tréboles, eucaliptus, multiflora y catay, de izquierda a derecha.

Imagen 1. Distintos colores de mieles provenientes, de izquierda a derecha, de lotus, colza, tréboles, eucaliptus, multiflora y catay.

La melisopalinología es la rama de la botánica que se ocupa del estudio del polen en la miel, a través de ella se puede deducir su origen botánico, es decir, tener información sobre las plantas que han sido visitadas por las abejas y de las cuales obtuvo el néctar. La diferenciación por origen botánico representa una herramienta muy importante ya que permite caracterizar polínicamente a la miel e incorporar valor agregado al producto. Suele ocurrir que los productores, por observación in situ pudiendo observar directamente que flores frecuentaban sus abejas, en muchas ocasiones interpretan la dominancia de ciertas especies, y ese dato luego no se condice con lo que se observa en un análisis de laboratorio.

El análisis melisopalinológico permite identificar la floración que aportó el néctar para la cosecha respectiva de miel. Durante un estudio realizado, se analizó el período 2016-2017 en el Laboratorio de Melisopalinología, perteneciente al Laboratorio Central de Apicultura de la Dirección Apícola del Ministerio de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires.

En el mismo, se analizaron las mieles aportadas en forma voluntaria por productores de diferentes regiones apícolas de la provincia de Buenos Aires.

El objetivo del trabajo fue comprobar si los datos de floración local informados por los apicultores en la solicitud de análisis protocolizado, se corresponden con los resultados obtenidos mediante la determinación microscópica del polen en las mieles. Para ello, a cada productor se le realizaron las siguientes preguntas: si conocían la flora apícola que se desarrolla en los alrededores de su apiario; si ha observado cierta preferencia por alguna de ellas de las abejas; si podría aportar algún otro dato de la flora que resulte de interés.

MATERIALES Y MÉTODOS

Se analizaron 39 mieles provenientes del servicio a terceros del Laboratorio de Melisopalinología. El análisis se realizó de acuerdo a la Resolución Nacional de la Ex SAGyP 274/95 y bajo la técnica de Wodehouse (1937). Las muestras se encuentran registradas dentro de los siguientes números de protocolo 760-1617 al 817-1617.

RESULTADOS Y CONCLUSIONES

Se obtuvieron diferentes gráficos comparativos, uno con los porcentajes de los tipos de mieles obtenidos según sus orígenes botánicos (figura 1). Otro, comparando el porcentaje de productores que estimaba conocer el origen botánico de su miel, pero su idea no se correspondió con el resultado. En la figura 2 se muestra el porcentaje de productores que manifestó desconocer el origen botánico de su muestra y los productores que acertaron en el origen botánico de su miel.

Del análisis melisopalinológico se obtiene que el 23 % de las mieles llegadas al Laboratorio son multiflorales y el 77% son monoflorales. De éstas últimas el 52 % son monofloras de Lotus sp, el 12.5 % de Tréboles y en menores porcentajes mieles de girasol, Sagittaria montevidensis Cham. & Schitdl. (patade loro), Scutia buxifolia Reiseek (coronillo) y otras leguminosas.

Figura 1. Resultado de los tipos de mieles.

Este estudio, demuestra que el apicultor generalmente presenta un conocimiento parcial sobre la floración apícola dominante y selecta por Apis mellifera L., constituyendo este dato un elemento de gran valor para el mejor aprovechamiento de los recursos florales disponibles para la actividad. Consideramos entonces de vital importancia que el apicultor conozca los recursos apibotánicos con los que cuenta a través de análisis de laboratorio y a partir de ello tenga la posibilidad de diseñar estrategias de manejo del colmenar que le permitan obtener un producto final de calidad, certificado y diferenciado por su origen botánico y/o geográfico. Por otro lado, esto le permitirá al apicultor enfocarse a la producción de un tipo de miel con determinadas características organolépticas, de acuerdo a las exigencias y preferencias del mercado actual.

Figura 2. Productores apícolas donde, (A) conocen la flora apícola, (B) presuponen erróneamente conocer la flora apícola y, (C) desconocían la flora apícola.

Autores: Dedominici A.C.; Alberto, C. M.; Pérez, R.C.

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